Un hombre menos no importa

Un alma errante camina bajo  el manto de la oscuridad,  mientras sus ojos desorbitados observan la soledad.  Acaba de comprender que la sociedad lo abandonó, o él abandonó la sociedad.  Reposa su cansancio sobre una pared desgasta  y con escritos de vándalos. Le es indiferente. Lleva  sus manos a la cabeza y  vocifera enajenado. Sus ojos se volvieron más grandes, sus cabellos vuelan por los aires, sus pómulos se ruborizan y se lanza frente al auto que recorre la utopista a más de cien. Un hombre menos  no importa.

Historias escritas de noche

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